Hamburguesas made in laboratorio

Muy buenas!!!! En el día de hoy vamos a tratar el tema de los denominados “alimentos probeta”. Estoy hablando de la elaboración de hamburguesas en el laboratorio.

¿No os lo creéis? Si todo esto os parece más propio de una película de ciencia ficción que de una realidad, continuad leyendo. No os decepcionaréis ;)

¿Quieres saber la diferencia entre una hamburguesa creada en el laboratorio (izquierda) y otra tradicional? En este blog te damos la respuesta.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ha estimado que la demanda de carne va a aumentar en más de dos tercios en los próximos 40 años y que los actuales métodos de producción no son sostenibles. Científicos de la Universidad de Maastricht (Holanda) liderados por Mark Post buscaron una alternativa. Únicamente necesitaron 3 meses, es decir, menos tiempo del que tarda en crecer una vaca, para elaborar una hamburguesa en el laboratorio. El precio del proyecto ronda los 250.000 €. ¿Adivináis quién fue uno de los principales patrocinadores? Ni más ni menos que el cofundador de Google, Sergey Brin (figura 2), que junto con Mark Post estaban convencidos de que este hecho podría transformar el mundo tal y como lo conocemos actualmente ya que se conseguiría comercializar carne sin sacrificar a los animales.

Figura 1. Mark Post (derecha junto a al investigador Peter Verstrate (izquierda).


Figura 2. Sergey Brin (cofundador de Google).


PROCESO DE OBTENCIÓN DE LA HAMBURGUESA EN EL LABORATORIO



El día 5 de agosto del 2013 el profesor Mark Post presentó en Londres la primera hamburguesa  de carne de vaca obtenida  in vitro (es decir, desarrollada fuera del organismo vivo). Dicha hamburguesa está formada por unas 20.000 fibras musculares (más adelante se explica cómo la desarrollaron ;D ). Richard McGeown fue el primer chef en cocinar carne que se ha “creado” en un laboratorio.

Figura 3. Richard McGeown durante la presentación de la primera hamburguesa obtenida in vitro.

se ve el momento en el que Richard McGeown está cocinando la hamburguesa. Para ello añade aceite de girasol, un poquito de mantequilla y sal: 4 minutos vuelta y vuelta y lista. También estaban presentes los críticos gastronómicos Hanni Ruetzler, de Viena, y Josh Schonwald, de Chicago, cuyas críticas se hicieron notar.
“A mi me parece carne, no se desmorona. Lo que echo de menos es algo de sal y pimienta”, dijo Ruetzler. Su crítica era para el chef. “La sensación en la boca es como la de la carne. Echo de menos la grasa, resulta demasiado magra, lo que resulta claramente distinto es el sabor”, añadió Schonwald. Ahora la crítica iba dirigida a Mark Post.
En una entrevista en el diario “The Independent”, Mark Post comentó que de ahora en adelante se dedicarían a mejorar esta fórmula añadiendo tejido graso a las fibras para hacerlas más agradables y otros nutrientes para hacer la carne más nutritiva e, incluso, más saludable por la reducción de grasas saturadas.
Obviamente estas hamburguesas no presentan el mismo sabor que las hamburguesas que conocemos actualmente, pero en mi opinión no creo que tarde mucho en alcanzarla. En otras palabras, la hamburguesa in vitro conseguirá dar el sorpasso en poco tiempo a las hamburguesas convencionales.

Además, durante los días 9 -10-11 de este mes se celebró en Maastricht la Segunda Conferencia Internacional de Carne Cultivada (es decir, de carne obtenida in vitro) debido al éxito que tuvo la primera, celebrada en el 2015. Los asistentes podrán disfrutar de interesantes charlas sobre los últimos avances tecnológicos de la carne obtenida en el laboratorio.

Figura 4. Segunda Conferencia Internacional de Carne Cultivada (fuente: https://culturedbeef.org).


VENTAJAS
Veamos con unos datos cómo afectaría la incorporación de esta nueva forma de obtener carne.
  • A partir de una vaca se pueden obtener 175 millones de hamburguesas. Para obtener esta misma cantidad, usando los métodos tradicionales se necesitan 440.000 vacas.
  • El ganado es el responsable del 18% de la emisión de los gases de efecto invernadero (GHG). Esta cifra es superior a la  de todo el transporte mundial. Así, disminuirían los daños ecológicos que produce la ganadería actual.
  • Disminuirían las enfermedades de origen animal, como la enfermedad de las vacas locas (enfermedad de Creutzfeldt-Jakob).
  • Al eliminar las células precursoras de grasa, la carne obtenida es más sana que la convencional.






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